sábado, 7 de septiembre de 2013

Mi boda DIY


He tenido muy abandonado el blog pero no porque hubiera apartado las manualidades, sino por todo lo contrario, estaba preparando muchas cosas para mi boda y no podía enseñarlas para no estropear la sorpresa.

Quería que fuese todo muy personal y que nadie hubiera visto nada antes de nuestra boda, así que preparamos cada detalle con mucho cariño y dedicación.

Lo primero fueron las invitaciones, la verdad es que nos dieron muchísimo trabajo y nos salieron más caras que habiéndolas encargado, pero sabemos que son únicas y especiales y nadie podrá tener nuestras invitaciones.

 

Hicimos (y hablo siempre en plural, porque mi marido me ayudó muchísimo y participó en la elaboración igual que yo) tres modelos diferentes partiendo de una base común. Y escribimos nosotros mismos el texto intentando que nuestros invitados comprendiesen que iban a participar en nuestro cuento, en nuestra historia de amor.

Lo regalitos de los invitados no podían ser algo impersonal después de haber repartido las invitaciones hechas por nosotros, así que diseñé para las mujeres unos collares con piedras esmaltadas y alambre de aluminio, rematando con un cordón de cola de ratón y fornituras para darle un toque más profesional. Las piedras eran de distintos colores, pero el alambre y la cola de ratón eran tan sólo de dos tonos de azul, que era el color que quería que predominase, para que hiciese juego con mi collar. Este fue el resultado:

 
Los hombres no podían quedarse sin nada, así que mi idea fue hacer gemelos con abalorios, eso sí, hice varios modelos, porque si no era muy monótono repetir lo mismo una y otra vez. Así quedaron:
 

Los regalos no se podían presentar de cualquier manera, así que con una plantilla y mucho tiempo, pasamos las formas de la caja grande y la pequeña a cartulinas y recortamos cada una de ellas. Luego con papel de seda hicimos cuadraditos y los arrugamos para que formasen una camita en la que colocar los regalos. Se remató con las etiquetas que hizo mi marido con nuestros nombres y la fecha, y así las colocamos todas en las cestas que compramos para repartirlo todo.

 

Para los alfileres decidí hacer algo sencillo pero que representase mi forma de ver la boda, así que elegí unos alfileres con cabeza de corazón en distintos colores y les incorporé dos lazos, uno blanco y otro azul de organza.

 

Para repartirlos, preparé una base en forma de bouquet donde clavarlos, utilizando distintos materiales con mucho cariño y toda la imaginación que pude para aprovechar cosas que ya tenía en casa.

 
El arroz también fue especial, lo teñimos de colores y lo tuvimos mucho tiempo secando para que no manchase los trajes, sobre todo el mío que obviamente era el que podía salir más perjudicado. Lo repartimos en conos que también hice uno a uno, con papel de origami y para remartar, añadí confeti de corazones de cartulina en color rojo, que cortamos con un perforador pequeñito y con mucha paciencia.

 
La cesta para repartirlo era una de mimbre que tenía mi madre en casa y que con encaje, cinta de raso y demás materiales que se me ocurrieron, decoré de forma sencilla y sin muchas florituras.

 











Personalmente he visto en muchas ocasiones que la gente no responde en la ceremonia porque no sabe, así que preparamos con mucho esfuerzo misales para los invitados. Fue bastante complicado hacer la estructura de la ceremonia con todo lo necesario y luego montar cada misal una vez impresas todas las hojas. Pero el resultado nos gustó mucho. Para los invitados eran blancos, pero para nosotros y los padrinos, eran de colores.

Para la decoración del lugar de la celebración, llevamos nuestras iniciales en madera para la mesa nupcial, y hasta preparé un libro de firmas con fotos nuestras y material de scrap, en el que la gente pudiera dejarnos sus comentarios, que por cierto han sido super cariñosos y emotivos, aunque nos hubiera gustado que escribiese más gente.

Y una de mis cosas favoritas, y que por eso dejo para el final, me la preparó mi madre, y es el corazón de ganchillo con organza en el que llevamos las alianzas a la boda.
 


Hubo más sorpresas, más personales y con personas concretas, pero eso se queda para los que hemos tenido la suerte de compartir esos momentos tan especiales; incluida yo que tuve más de un momento precioso que no olvidaré nunca.

Nuestra boda ha tenido fallos como todas, pero estamos super felices por como la gente ha reaccionado ante el cariño que hemos puesto en prepararla y como se han valorado los detalles que hemos querido tener. Hemos recibido muchas muestras de cariño y es con lo que nos quedamos. Gracias.